REGRESO AL FUTURO, 65 años desde que el rayo destruyó el reloj de la torre. (Retro Crítica)


 Una aventura hacia los años 50, el rock and roll y casi al incesto.

Hoy es 12 de noviembre y tal día como hoy a las seis y treintayocho de la tarde pero de 1955,  un rayo caía en la torre del reloj del ayuntamiento de Hill Valley, y gracias a la potencia de su electricidad, Marty podía activar el condensador de fluzo y así volver a 1985. Este era el final o casi de la primera entrega de Regreso al Futuro, la película de Robert Zemeckis que dio inicio a una saga que aun al día de hoy es recordada. 

Regreso al Futuro es una película de 1985, probablemente el mejor año para el cine Blockbuster de los ochenta, dirigida por Robert Zemeckis antes de que descubriera la aburrida técnica de la captura de movimiento y con guion propio y de Bob Gale y producción de Amblin. Una de esas películas de Steven Spielberg pero que no eran de Spielberg.

La historia de regreso al futuro tenía todo para triunfar en aquellos años, una aventura de adolescentes, una maquina del tiempo en un Delorean, una trama casi romántica, y en definitiva una locura que Disney estuvo a punto de producir pero cuando se dieron cuenta de que se insinuaba una relación incestuosa, se echaron para atrás.


El éxito de esta cinta se basa en gran parte en el guion, pero sobre todo en la química entre sus dos protagonistas, el actor Christopher Lloyd y el televisivo, Michael J. Fox que formaban una pareja imposible entre un inventor chiflado y un joven adolescente que toca en una banda de Rock y va en monopatín enganchado a coches... ¿Se puede molar mas? Yo creo que no. Ambos actores están geniales y se complementan a la perfección y pese a que estuvo a punto de no ocurrir, ya que Michel llegó a la película bien empezada la producción para sustituir a Eric Stoltz que no funcionaba bien en pantalla para el director, ahora no podríamos imaginarnos a otros en sus papeles. Probablemente por esto, ni se contempla una posible secuela o remake de la misma.

Rodada con un ritmo frenético, con grandes escenas de acción como la persecución en monopatín por la plaza del pueblo, escenas que contaron con el asesoramiento de Tony Hawk que enseñó a montar a Michael J. Fox. Pero es sin duda su genial  humor plagado de referencias frikis, algo normal ahora pero no tanto en 1985, lo que ha convertido a la película en una de las cintas mas recordadas de los ochenta consiguiendo que un coche que fue un fracaso en ventas, se convirtiera en un icono pop.

En definitiva, una cinta que ha resistido bastante bien el paso del tiempo, tanto con la historia como con los efectos especiales y uno de los productos mas característicos de la década que lo cambió todo.



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