Seven, el thriller de David Fincher que impactó a medio mundo, cumple 25 años.


 Cada cierto tiempo se estrena una película que lo cambia todo, Seven fue una de ellas.


En enero de 1996 se estrenaba en España la que era la segunda película de un director que hasta ese momento había rodado, una cinta de encargo, Alien3, que no gustó a nadie y un montón de Videoclips de culto como el Who is it de Michael Jackson. Todos sabían que era un autor que prometía mucho pero con Seven simplemente dejó al mundo temblando con un thriller que abrió la puerta a un montón de películas similares.

La película nos llevaba a una ciudad indeterminada donde siempre estaba lloviendo, donde todo era sucio y donde la sensación de frio y humedad era mas que palpable. Allí un veterano policía interpretado por Morgan Freeman, afrontaba sus últimos días en el cuerpo, batallando con el trabajo y un insomnio crónico. Ahí es cuando llega un joven e idealista nuevo detective al que da vida Brad Pitt y juntos se enfrentan al trabajo de un asesino en serie que inspirado en los siete pecados capitales, siembra de terror la ciudad.


Se iniciaba un género de Thrilllers con sorpresa final que se explotó hasta la extenuación, pero sin duda, este es el mejor  y además el que mas ha perdurado, porque estamos ante una de las mejores películas de los noventa y eso es decir mucho. Un dúo de actores protagonistas en estado de gracia y completamente comprometidos con la película hasta el punto de romperse un brazo en una escena y actuar escayolado el resto de la película,  un guion redondo, lleno de giros y buenos personajes y sobre todo esto, y completándolo, la suprema dirección de David Fincher, montando una película con un ritmo pausado, donde todo fluye pero llevándonos directamente al infierno de la cabeza de John Doe, el asesino en serie que interpreta en tres escenas magníficas un gran Kevin Spacey, cuyo nombre no aparece en los créditos a petición del propio actor para así no fastidiar la sorpresa.



Y que decir del final, ese final en el que no es necesario que nos enseñen nada para que sepamos exactamente que es lo que estamos viendo, demostrando una vez mas que sugerir es mucho mas aterrador que enseñar. Por cierto, el productor no quería que la película acabara de esta forma, de hecho pretendía que Tracy, el personaje interpretado por Gwyneth Paltrow, sobreviviera, pero la negativa a rodar tanto de los protagonistas como del director hizo permanecer el final original algo que como ya sabemos fue un verdadero acierto.

En conclusión, Seven es un clásico imperecedero, una de esas películas maltratadas por la crítica y premios en su inicio, pero que enamoraron al público y que con el tiempo consiguió convertirse en un película de culto de las imprescindibles en tu videoclub.

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