DOGMA, la lucha entre el cielo y el infierno de Kevin Smith


 Odiada por unos, amada por otros, lo que si está claro es que no deja a nadie indiferentes, es Dogma, la obra definitiva de Kevin Smith.

El universo está a punto de acabarse por culpa de un fallo en la letra pequeña del Dogma católico, y todo por culpa de un demonio que odia el calor, dos ángeles desterrados en Wisconsin, un cardenal con necesidad de protagonismo y sobre todo por la afición a jugar al tragabolas de Dios. 

Con esta alocada idea, se presentaba Kevin Smith en noviembre de 1999 ante el publico mundial en una película que sabía perfectamente que iba a causar polémica. A lo largo de todo el país, la cinta se tachó de herética, de basura atea, y fue protagonista de cientos de sermones por parte de religiosos exaltados. De hecho hasta en la localidad de New Jersey en la que vivía Smith se organizó una protesta en el cine, algo que a unos muy fumados Jason Mewes y al propio Smith les pareció supergracioso, así que hicieron unos carteles de protesta, y se presentaron en la manifestación en modo troleo, con tan mala suerte de que en el lugar había mas periodistas que manifestantes y sin reconocerles, llegaron a entrevistarlos para una televisión local. Esto lo ha contado el director norteamericano en una de las numerosas charlas que aun sigue dando a lo largo de Estados Unidos y que no te puedes perder.


El tema es que probablemente los que protestaban tenían razón ya que Dogma no dejaba absolutamente ningún melón sin abrir. Empezando por el motivo del destierro de estos ángeles, pasando por la afirmación de que Jesús era negro y en realidad tenía trece apóstoles, y dándole el protagonismo de la película a una trabajadora de una clínica abortiva que para mas inri (nunca mejor dicho) es la última descendiente viva del linaje de Jesús, una Tatatatatatatara sobrina. Ella es la elegida junto a dos profetas, Jay y Bob el Silencioso por Metatron, la voz del único y autentico dios, interpretado por Alan Rickman para evitar que los dos condenados crucen la puerta de una catedral y consigan la indulgencia plenaria, lo que implicaría quitarle la razón a Dios y eso provocaría el fin de la existencia ya que Dios es infalible, y como descubrimos después, también es mujer y tiene la cara de Alanis Morrisette.

La película no deja títere con cabeza y está completamente llena de todo el humor irreverente que caracterizaba al primer Smith, y como no, incluía baile de Salma Hayek algo que por esa época era casi obligatorio de meter en una película. La mexicana interpretaba a una ángel que inspiraba, La Musa, pero que ante la falta de trabajo, ahora era stripper.


No voy a negarlo, por mucho cariño que le tenga a la película, tengo que reconocer que tiene algunos momentos que son de vergüenza ajena, como la lucha contra el Gólgota, pero por otro lado, y viendo el guion ¿En serio que hay alguien que le va a pedir coherencia a esto? 

Dogma es una fiesta del Askewverso, es una maravilla que curiosamente se plantea muchos dilemas religiosos y te hace pensar, con algunos diálogos simplemente majestuosos como un ángel intentando convencer a una monja de que dios no existe porque aunque sabe de primera mano que existe, le encanta hacer pensar al clero, y sobre todo destaca porque nos permite ver a esas bestias pardas de la interpretación que era Linda Fiorentino y Alan Rickman que simplemente están sublimes. 

Una película con muchas capas, pero algunas de esas capas son de sustancias psicotrópicas, y una de esas películas imprescindibles de ver al menos una vez en la vida.

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