JUEGOS DE GUERRA: La película que nos hizo creer que con un spectrum y un teléfono, podíamos provocar la tercera guerra mundial.


 Si Gambito de Dama ha vendido muchos tableros de ajedrez, Juegos de Guerra vendió muchos cursos de Basic.

Corría 1983, los salones de arcades estaban llenos de gente, todos los chavales querían su microordenador, bueno no todos los chavales, los frikazos en la época en la que ser friki no era algo tan bonito como lo es ahora, solo tenéis que ver la película Revenge of the Nerds, para ver como se veía a los frikis en los ochenta y sobre todo Ronald Reagan había llegado al poder calentando un poquito mas la guerra fría. Que mucho hablamos ahora de Donald Trump, pero al lado del Reagan es poco menos que un angelito del señor. Y en este caldo de cultivo John Badham decidió acojonar a todo cristo con una película en la que un chico desde casa con un teléfono y un ordenador con menos potencia que cualquier lavadora actual, casi provocaba la tercera guerra mundial.

Comenzaba así la demonización del malvado informático, el hacker, una persona que se convertiría en el malo de las películas durante unos 20 años. Hasta en la jungla de cristal hay un hacker, y siempre nos lo presentaban de la misma forma, un tío que escribía muy rápido galimatías numéricos que destrozaban la humanidad con sus oscuros conocimientos. Pero en Juegos de guerra el Hacker era un chaval de 15 años intentando piratear un juego, algo que 15 años mas tarde, se parecía bastante mas a lo que de verdad era un Hacker.


Juegos de guerra nos contaba la historia de David al que daba vida un joven Matthew Broderick  que un día decide colarse en un servidor de una empresa de videojuegos para descargarse un videojuego antes de su estreno, y lo hacia literalmente llamándole por teléfono aleatoriamente a ver si por casualidad había alguna compañía conectada. Hasta que da con su objetivo, una lista de juegos entre se incluye uno llamado Guerra Termonuclear. Estamos hablando de una época en la que se podía destruir o salvar el mundo gracia a 1.2 MB que era lo que cogía en un floppy disk. 

La mala suerte es que en realidad se ha conectado con el ordenador de defensa y comienza una simulación de ataque soviético, y claro el ordenador se lo toma en serio y todo dios se vuelve loco porque da orden de lanzar misiles. 


Este es el punto de partida de una película que tiene dos actos, el inicial y el final muy entretenidos y una acto central que es de un tedio considerable con conversaciones hasta de filosofía y sobre el tres en raya. Pero que acaba con uno de los clímax mas acojonantes de la década donde un hombre intenta que una máquina aprenda a perder. 

Juegos de guerra es ante todo una película muy pacifista, donde los soldados cumplen ordenes aunque vean que se las esta dictando un ordenador y que no tienen el mas mínimo sentido, una cinta antitecnólógica porque al final la moraleja es "los ordenadores son malos, volver a la naturaleza" y mierdas por el estilo, vamos que es una película muy hippy que nos metió a todos el susto en el cuerpo, porque todos conocíamos a alquilen que hubiera dejado a la máquina hacer su trabajo aunque fuera solo para echarse unas risas.

Estamos ante una película que vista con los ojos de esta época da un poquito de risa y de vergüenza ajena, y que también os digo una cosa, hizo que muchos de los que quisimos estudiar programación después de verla, nos lleváramos un gran chasco con el Basic, porque vamos eso que veíamos en la película no se podía hacer con los medios que tenía ese chico en su casa, aunque le hubieran dado todas las contraseñas del mundo.

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